Evangelio del Día
19 de Octubre de 2025
"Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman a él día y noche?"
¡Buenos días, queridos hermanos en Cristo!
¿Alguna vez has sentido que tus oraciones caen en saco roto? ¿Has estado a punto de rendirte, de dejar de pedir, pensando que Dios no te escucha? El Evangelio de hoy, con la poderosa parábola de la viuda insistente, es un bálsamo para ese cansancio. Jesús no nos promete una respuesta instantánea, pero sí nos hace una invitación radical: a orar siempre, sin desfallecer, con una fe terca y perseverante.
Evangelio según San Lucas 18, 1-8
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: «Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”. Por algún tiempo se negó, pero después se dijo a sí mismo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no sea que venga sin parar a abofetearme”». Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman a él día y noche?, ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».
📅 Información Litúrgica
- Tiempo: Ordinario – Semana 29
- Color: Verde (esperanza y crecimiento espiritual)
⛪ Celebraciones
- Santo del día: San Pablo de la Cruz (Fundador de los Pasionistas) y Santos Mártires de Canadá (Juan de Brébeuf, Isaac Jogues y compañeros).
- Conexión mariana: María es la «Virgen Oyente» y el modelo perfecto de la fe perseverante. Ella, que guardaba y meditaba todo en su corazón, vivió una oración constante. En las Bodas de Caná, su intercesión («No tienen vino») fue un acto de fe insistente que movió a Jesús a actuar. Ella es la mujer fiel que, como la viuda, esperó contra toda esperanza la justicia de Dios al pie de la Cruz
💭 Reflexión: La Fe Terca: Orar Siempre sin Desanimarse
El Retrato de la Fe: La Viuda Insistente
Jesús nos presenta una figura desvalida: una viuda. En esa sociedad, ella no tenía poder, ni voz, ni influencia. Su único recurso era su voz, su insistencia. Se enfrenta a un juez "injusto", un hombre cínico que no actúa por compasión, sino por hartazgo. La viuda no se rinde. Su insistencia es su fe en acción. Ella cree que, de alguna manera, la justicia prevalecerá, y su clamor es la manifestación de esa esperanza terca
El Contraste con un Dios Justo y Bueno
La enseñanza de Jesús no es que Dios sea como el juez injusto, sino todo lo contrario. Utiliza un argumento "a fortiori" (con mayor razón). Si incluso un juez corrupto cede ante la insistencia, ¿cuánto más nuestro Padre celestial, que es pura Bondad y Justicia, escuchará a sus "elegidos que claman a él día y noche"? Dios no es reacio a ayudarnos; Él anhela darnos su justicia. La oración perseverante no cambia la mente de Dios, sino que transforma nuestro corazón, ensancha nuestra capacidad de recibir y fortalece nuestra fe para acoger sus dones.
El Desafío Final: ¿Encontrará Fe en la Tierra?
La pregunta final de Jesús es penetrante y nos interpela directamente: "Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?". El Señor no pregunta si encontrará gente rezando mecánicamente, sino si encontrará esta fe terca, esta confianza absoluta de la viuda que clama sabiendo que será escuchada, aunque todo parezca perdido. La perseverancia en la oración es la prueba de fuego de la verdadera fe.

María, Modelo de Fe Perseverante
Nadie encarna esta fe como la Virgen María. Ella es la viuda de la parábola, pero al pie de la Cruz. Mientras todos huían y la justicia de Dios parecía derrotada por la maldad del mundo, ella permanecía de pie (Stabat Mater), clamando en silencio, sosteniendo la fe de la Iglesia. Su oración en Caná fue insistente: vio la necesidad, la presentó a Jesús, y aunque Él pareció dudar ("Todavía no ha llegado mi hora"), ella confió plenamente: "Hagan lo que Él les diga". Su fe perseverante desató el milagro. María nos enseña [a orar con fe terca: A no callar ante la necesidad: Como en Caná, a presentarle a Jesús con confianza las carencias del mundo. A permanecer de pie en la prueba: Como al pie de la Cruz, a seguir creyendo en la justicia de Dios incluso en la más profunda oscuridad. A confiar en Su tiempo: A entender que "sin tardar" en el tiempo de Dios puede ser diferente al nuestro, pero Su justicia y Su respuesta siempre llegan.
🎯 En Tu Vida Personal
Elige tu «causa perdida»: Identifica esa oración que has abandonado por imposible. Retómala esta semana y comprométete a clamar a Dios por ella con nueva insistencia.
Usa un «Rosario de insistencia»: Dedica un misterio del Rosario cada día a esa petición especial, pidiendo a María, «Desatadora de Nudos», que interceda contigo.
No te levantes sin respuesta: En tu oración personal, quédate en silencio unos minutos más después de pedir, no para «escuchar voces», sino para descansar en la confianza de que has sido escuchado.
🎯 En Tu Familia
Creen un «frasco de peticiones»: Escriban en papeles las necesidades familiares y pónganlas en un frasco. Recen por ellas juntos cada noche, insistiendo con fe.
No dejen de orar por ese familiar: Si hay un miembro de la familia alejado de Dios o en problemas, acuerden como familia orar por él/ella sin falta todos los días, como Santa Mónica oró por San Agustín.
Pidan justicia en casa: En lugar de discutir, cuando haya un conflicto o una injusticia entre ustedes, dense un momento para pedir a Dios «justicia» (entendida como caridad, verdad y reconciliación
🎯 En Tu Comunidad
Únete a la oración comunitaria: Participa en la Hora Santa o en un grupo de oración parroquial. La oración comunitaria tiene la fuerza del clamor de los «elegidos».
Sé la voz de los sin voz: Como la viuda, intercede por las injusticias sociales de tu barrio o país. Ora insistentemente por la paz, por los no nacidos, por los migrantes y por los pobres.
Anima al desanimado: Busca a alguien que sepas que ha perdido la fe o la esperanza en la oración y comparte con él este Evangelio. Recen juntos un momento.
Oración del Día
Señor Jesús,
Tú que nos invitas a orar sin desfallecer, mira mi corazón cansado y mi fe débil. Te pido que me regales la perseverancia de la viuda insistente. Que aprenda a clamar a Ti día y noche, no con desesperación, sino con la confianza absoluta de un hijo que sabe que su Padre es Justo y Bueno. Que, por intercesión de la Virgen María, la Mujer fiel que permaneció al pie de la Cruz, mi fe no se apague en la oscuridad. Enséñame a esperar Tu justicia, que siempre llega «sin tardar», y que cuando vengas, encuentres mi corazón ardiendo en fe.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén
💫 Reflexión Personal
¿Por cuáles "adversarios" (problemas, pecados, injusticias) de mi vida he dejado de pedir justicia a Dios?
💫 Reflexión Personal
¿Confío en que Dios es un Padre Bueno que me escucha, o en el fondo de mi corazón lo veo como un juez injusto al que tengo que "fastidiar"?
💫 Reflexión Personal
¿Cómo puedo imitar la fe perseverante de María en Caná y al pie de la Cruz en mi oración diaria, especialmente cuando no veo resultados inmediatos?
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