Evangelio del Día
29 de Octubre de 2025
"Esforzaos por entrar por la puerta estrecha."
¡Buenos días, queridos hermanos en Cristo!
La pregunta que le hacen a Jesús hoy es la que todos nos hacemos en el fondo del corazón: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Es la pregunta por nuestro destino eterno. Y Jesús, en lugar de darnos un número, nos da una tarea: «Esforzaos». La salvación no es un derecho adquirido por pertenecer a un grupo o por «haber comido y bebido» con Él. Es una respuesta personal, una lucha diaria por elegir la puerta estrecha del amor auténtico, el sacrificio y la conversión, en lugar de la puerta ancha de la mediocridad.
¿Estoy «esforzándome» por mi salvación, o estoy confiado en que entraré sin dificultad por la puerta ancha?
📖 Evangelio según San Lucas 13,22-30
En aquel tiempo, Jesús pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba a Jerusalén. Uno le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Él les dijo: «Esforzaos por entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: “Señor, ábrenos”; y él os responderá: “No sé quiénes sois”. Entonces comenzaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas”. Pero él os dirá: “No sé quiénes sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”. Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».'".
📅 Información Litúrgica
- Tiempo: Ordinario – Semana 30
- Color: Verde (esperanza y crecimiento espiritual)
⛪ Celebraciones
- Santo del día: San Narciso de Jerusalén, obispo.
- Conexión mariana: María es la «Puerta del Cielo» (Porta Caeli), la puerta estrecha de la obediencia por la que el Salvador entró al mundo. Ella es también la primera de la creación que se hizo «última», al llamarse «esclava del Señor». Ella es el modelo perfecto de quien se «esfuerza» en la fe y alcanza la meta, sentándose la primera en el banquete del Reino.
Reflexión: No Basta Conocer a Jesús: Hay que Esforzarse por la Puerta Estrecha
¿Cuántos se Salvan?
Es humano querer saber estadísticas. La gente le pregunta a Jesús por curiosidad, quizás para tranquilizarse. Pero Jesús redirige la pregunta. No importa cuántos, sino cómo. La salvación no es un asunto de masas, es una decisión personal. La preocupación no debe ser por los demás, sino por la propia alma.
El Esfuerzo de la Puerta Estrecha
"Esforzaos" (en griego, agonizesthe) implica una lucha, una agonía, un combate espiritual. La puerta es estrecha porque exige renuncia al ego, al pecado, a la comodidad. Es la puerta del "hágase tu voluntad". Jesús nos advierte que "muchos intentarán entrar y no podrán", no porque Dios sea cruel, sino porque intentarán entrar por sus propios méritos, con sus "maletas" de orgullo, o por la puerta ancha de la tibieza.
Drama de los que se Quedan Fuera
La excusa de los que se quedan fuera es terrible: "Hemos comido y bebido contigo". Son los cristianos de "cumplimiento", los que van a Misa, escuchan la Palabra, pero no la viven. Conocen a Jesús, pero Jesús no los conoce a ellos, porque no hay intimidad. Sus obras ("obráis la iniquidad") contradicen su fe. El Reino se llenará de gente inesperada ("de oriente y occidente"), mientras que los que se creían "primeros" (el pueblo elegido, los católicos practicantes) pueden quedarse fuera si no hay conversión real

María, la Primera en Entrar por la Puerta Estrecha
Nadie encarna la paradoja de "los últimos serán primeros" como la Virgen María. Ella, la "primera" en gracia y dignidad, se hizo la "última", la "esclava". Su "Fiat" fue el "esfuerzo" supremo de la fe, el paso por la puerta estrecha de la obediencia total a un plan que no comprendía. Ella no presumió de "conocer" a Jesús; ella lo vivió, lo formó y lo siguió hasta la Cruz. Ella es la Reina del Cielo porque fue la más humilde en la tierra.] María nos enseña [el camino de la salvación]: A no ser cristianos de "fachada" ("hemos comido contigo"), sino de corazón. Que la humildad (hacerse "último") es el único camino para ser "primero" en el Reino. A "esforzarnos" cada día en la obediencia a Dios, aunque la puerta sea estrecha y dolorosa
🎯 En Tu Vida Personal
Revisa tu puerta: ¿Estás eligiendo la «puerta estrecha» del sacrificio y la caridad, o la «puerta ancha» de la comodidad y el egoísmo?
No solo oigas, haz: Elige una enseñanza de Jesús que hayas oído muchas veces (perdonar, amar al enemigo) y «esfuérzate» por ponerla en práctica hoy.
Intimidad, no cumplimiento: Dedica 10 minutos hoy no a «pedir» cosas, sino a estar en silencio, para que Jesús realmente «te conozca»
🎯 En Tu Familia
Puerta estrecha en casa: Practiquen el esfuerzo de ceder. Que cada miembro renuncie a algo (el control de la TV, la última palabra en una discusión) por amor al otro.
No solo «ir» a Misa: Hablen después de la Misa dominical: ¿Qué nos dijo Dios y cómo vamos a esforzarnos por vivirlo esta semana?
Recen el Rosario: Pidan a María, Puerta del Cielo, que les ayude a toda la familia a caminar por el sendero estrecho
🎯 En Tu Comunidad
Acoge a los de «fuera»: Identifica a los «de oriente y occidente» en tu parroquia (inmigrantes, nuevos, alejados) y siéntalos «a la mesa» con tu acogida.
Menos fachada, más servicio: Que las actividades parroquiales no sean solo para «ser vistos», sino un verdadero esfuerzo por servir a los más necesitados.
Valora a los «últimos»: Da protagonismo en la comunidad a los humildes, a los que sirven en silencio, por encima de los que buscan reconocimiento
Oración del Día
Señor Jesús,
Tú que nos llamas a la conversión y al esfuerzo por entrar en tu Reino, arranca de nosotros la presunción. No permitas que nos confiemos en el «hemos comido contigo», mientras nuestro corazón obra la iniquidad. Danos la fuerza (la agonía) de tu Espíritu para elegir cada día la puerta estrecha del amor y la renuncia. Que, imitando a la Virgen María, nuestra Madre, sepamos hacernos los «últimos» en la tierra para ser contados entre los «primeros» en el banquete celestial. Que cuando llames a la puerta definitiva, nos reconozcas como tuyos.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén..
💫 Reflexión Personal
¿Mi cristianismo es de "esfuerzo" o de "inercia"?
💫 Reflexión Personal
¿En qué me parezco a los que dicen "hemos comido contigo" pero viven en la iniquidad (incoherencia)?
💫 Reflexión Personal
¿Estoy dispuesto a hacerme "último", como María, para dejar que Dios me haga "primero" en su Reino?
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