Evangelio del Día
Domingo, 08 de Febrero de 2026
"Vosotros sois la sal de la tierra... Vosotros sois la luz del mundo"
✨¡Buenos días, queridos hermanos en Cristo!✨
Es un gozo encontrarnos una vez más en este espacio de oración y encuentro con la Palabra. Hoy, el Señor nos dirige unas palabras que no son solo un consejo, sino un llamado a nuestra identidad más profunda. En un mundo que a veces parece perder el sabor de la esperanza y sumirse en las sombras de la confusión, Jesús nos mira a los ojos y nos dice quiénes somos en realidad.
¿Sientes que hoy necesitas un respiro en los brazos del Señor y de Santa María?
Evangelio según San Mateo (5, 13-16)
Lectura de la Santa Biblia Straubinger:
."13. Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Para nada aprovecha ya, sino para ser tirada fuera y pisoteada por los hombres. 14. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada sobre un monte; 15. ni se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín, sino sobre el candelero, a fin de que alumbre a todos los que están en la casa. 16. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."
📅 Información Litúrgica
- Tiempo Litúrgico:
Tiempo Ordinario – Semana V
- Color:
- Verde (Símbolo de esperanza y crecimiento en la fe)
⛪ Celebraciones
- Santo del día:
San Jerónimo Emiliani y Santa Josefina Bakhita.
- Conexión mariana:
Santa María, «Estrella de la Mañana», quien reflejó la Luz de Cristo de manera perfecta antes que cualquier otro discípulo.
💭 Reflexión: El Llamado a ser Testigos de la Verdad
La Misión de la Sal en un Mundo Herido
Cuando Jesús nos dice en este Evangelio de hoy que somos la "sal de la tierra", está apelando a una imagen cargada de significado para Su tiempo. En la época de la Biblia Straubinger, la sal no solo daba sabor, sino que era el conservante esencial para evitar la corrupción de los alimentos.
El cristiano, por tanto, tiene una doble misión. Primero, dar sabor: nuestra vida debe manifestar la alegría del Resucitado. Una fe triste es una fe que ha perdido su sabor. Segundo, preservar: estamos llamados a evitar que la sociedad se corrompa moralmente, manteniendo vivos los valores del Evangelio. Pero Jesús nos advierte sobre el peligro de "desvirtuarnos". Si el cristiano se acomoda al mundo, si deja de rezar y de frecuentar los sacramentos, pierde esa fuerza característica. Se vuelve irrelevante, como esa sal que ya no sala y termina siendo pisoteada.
La Respuesta de Jesús: No Temáis Brillar
La segunda imagen que utiliza el Maestro es la de la luz. En la reflexión católica de este pasaje, entendemos que la luz no nos pertenece. Cristo es la Luz del Mundo, y nosotros somos como espejos o lámparas que portan Su fuego. Una ciudad en lo alto de un monte, como Jerusalén, es visible desde todas partes; así debe ser la vida del bautizado.
Poner la lámpara debajo del celemín (un recipiente de medida) es el pecado de la omisión y la vergüenza. A veces, por "respeto humano" o miedo al qué dirán, ocultamos nuestra fe en el trabajo, en la universidad o incluso en la familia. Jesús nos pide que nuestra luz brille, no para nuestra propia gloria, sino para que los hombres, al ver nuestras "buenas obras", glorifiquen al Padre. El fin último de nuestra visibilidad es la adoración a Dios.
En nuestra sociedad hiperconectada, el "lugar desierto" es un lujo necesario. Necesitamos apartarnos del teléfono, de las redes sociales y de las preocupaciones financieras para simplemente estar con Dios. Santa María vivió este descanso de manera perfecta en Nazaret; ella sabía que el servicio a los demás nace de un corazón que primero ha descansado en la voluntad del Padre.
El Compromiso de la Caridad
Ser luz y sal implica una salida de nosotros mismos. No se puede ser sal dentro del salero, ni luz encerrada en un cajón. La Santa María nos muestra que el servicio es la mejor forma de iluminar. Ella, al ir a visitar a su prima Isabel, llevó la Luz en su seno y la alegría en su voz. Su "obra" fue el servicio humilde, y esa obra hizo que Isabel glorificara a Dios.

María, Modelo de Sal y Luz
En la devoción mariana, miramos a la Virgen como aquella que nunca se desvirtuó. Ella es la "Sal de la Tierra" porque conservó íntegramente la Palabra de Dios en su corazón, evitando que el mensaje de salvación se perdiera en el olvido.
Santa María es también la "Mujer vestida de Sol". Ella no brilla por sí misma, sino porque está totalmente llena de Dios. Ella nos enseña que para brillar, primero hay que dejarse iluminar por el Espíritu Santo. Ella es la lámpara de oro purísimo que sostiene a la Luz del Mundo, su Hijo Jesús.
María nos enseña a ser luz a través de:
La Humildad: Que reconoce que todo lo bueno en nosotros viene de Dios.
La Constancia: Permaneciendo al pie de la cruz incluso cuando la oscuridad parece triunfar.
La Caridad Silenciosa: Haciendo el bien sin necesidad de trompetas, permitiendo que la obra hable por sí misma.
🎯 ¿Cómo Vivir Esto Hoy?
🎯 En Tu Vida Personal
Dedica al menos 15 minutos a la oración frente a una imagen de Santa María, pidiéndole que purifique tus intenciones.
Evita las quejas innecesarias; la queja es la sal que ha perdido su sabor y solo trae amargura.
Realiza un examen de conciencia al final del día: ¿Fui luz para alguien hoy o sembré oscuridad con mis críticas?
🎯 En Tu Familia
Propón un momento de lectura del Evangelio de hoy antes de la comida principal.
Sé «sal» en medio de las discusiones, aportando la palabra de paz y el perdón que preserva la unión familiar.
Crea un pequeño altar en casa con una vela (luz) y una imagen de la Virgen, recordando que Cristo es el centro del hogar.
🎯 En Tu Comunidad
No tengas miedo de defender tus principios católicos cuando surjan temas morales en tus círculos sociales.
Colabora en alguna obra de misericordia parroquial; esa es la «buena obra» que hace brillar la luz de la Iglesia.
Comparte esta reflexión con alguien que se sienta desanimado, recordándole que su vida tiene un valor infinito para Dios.
Oración del Día
Señor Jesús,Luz de Luz y Dios Verdadero, te doy gracias por llamarme a participar de Tu misión. Reconozco que muchas veces mi sal se ha vuelto sosa y mi luz se ha debilitado por el egoísmo y la tibieza.
Hoy te pido, por intercesión de Santa María, que renueves en mí la gracia del Bautismo. Ayúdame a ser sal que sane las heridas de mis hermanos y luz que guíe a los que caminan en sombras hacia Tu Corazón.
Que mis obras no me busquen a mí, sino que te señalen a Ti. Enséñame a ser pequeño para que Tú seas grande en mi vida, y que, al final de mi camino, pueda contemplar Tu Luz eterna en compañía de nuestra Madre del Cielo.
Por Cristo nuestro Señor.
🤔 Preguntas para Tu Reflexión.
¿Qué áreas de mi vida actual han perdido el "sabor" del Evangelio y necesitan ser saladas nuevamente por la oración?
¿Tengo miedo de que los demás sepan que soy católico, o dejo que mi fe ilumine naturalmente mis decisiones diarias?
Mirando a Santa María, ¿cómo puedo imitar su discreción para ser una luz que no deslumbra, sino que da calor y esperanza?
¡Comparte la Luz de Cristo!
Bajo el amparo de la Virgen Santísima, ayuda a otros hermanos a encontrar esperanza en el Evangelio de hoy.
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