Evangelio del Día
17 de noviembre de 2025
"¡Señor, que recobre la vista!"
¡Buenos días, queridos hermanos en Cristo!
El evangelio de hoy es un encuentro poderoso. Un hombre ciego, marginado, sentado al borde del camino, recupera todo. Pero no lo hace en silencio. Su sanación comienza con un grito de fe que nadie, ni la multitud, pudo callar. Es un grito que nace de la oscuridad pero que ve la luz.
¿Nos atrevemos a gritarle a Jesús con esa misma fe desesperada, o dejamos que el «ruido» de la multitud (el qué dirán, la vergüenza, la duda) nos mantenga en silencio y ciegos?
📖 Evangelio según San Lucas 18, 35-43
En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello; y le informaron: «Pasa Jesús el Nazareno». Entonces empezó a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!». Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo cerca, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?». Él dijo: «¡Señor, que recobre la vista!». Jesús le dijo: «Recobra la vista, tu fe te ha salvado». Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios
📅 Información Litúrgica
Tiempo Litúrgico: Tiempo Ordinario – Semana XXXIII (Treinta y tres)
Color: Blanco (Hoy celebramos a Santa Isabel de Hungría)
⛪ Celebraciones
Santo del día: Santa Isabel de Hungría, reina. Una santa que usó su posición no para sí misma, sino para «ver» a Cristo en los pobres y enfermos, sirviéndoles con una caridad heroica.
Conexión mariana: María, la Virgen de la Escucha. Ella, como el ciego, «oyó» el paso de Dios por su vida y respondió con fe, sin ver aún la promesa cumplida. Ella es Salud de los Enfermos y Luz de los Ciegos.
💭 Reflexión: "Tu fe te ha salvado": El Grito que Vence la Oscuridad
La Multitud que Calla vs. la Fe que Grita
El ciego de Jericó está doblemente marginado: por su ceguera física y por la multitud que lo manda a callar. La multitud es esa voz en nuestra vida (y en nuestra cabeza) que nos dice: "No molestes a Dios", "Tu problema es muy pequeño", "Ya es muy tarde". Pero la fe del ciego es más fuerte que la represión social. Él sabe que la única oportunidad de su vida está "pasando" y no la va a dejar ir. Su grito es una oración de fe pura en Jesús como el "Hijo de David", el Mesías
"¿Qué quieres que haga por ti?"
Jesús se detiene. El clamor de la fe siempre detiene a Dios. Y le hace la pregunta más importante: "¿Qué quieres?". Jesús no asume nada; quiere que el hombre exprese su deseo más profundo. Esto nos enseña a ser específicos en nuestra oración. El ciego no pide limosna (lo que pedía siempre), pide una nueva vida: "¡Señor, que recobre la vista!". Pide lo imposible, y por eso lo recibe. Jesús lo confirma: "Tu fe te ha salvado"
El Resultado: Ver y Seguir
La sanación tiene un propósito. El hombre no solo "ve", sino que "lo seguía, glorificando a Dios". La verdadera sanación nos convierte en discípulos. Ya no está sentado al borde del camino, ahora está en el Camino, que es Cristo. Su ceguera era una prisión; ahora su vista es para el seguimiento

María, la Fe que Vio en la Oscuridad
Si el ciego tuvo fe en la oscuridad física, María tuvo fe en la oscuridad espiritual. Ella no necesitó "ver" milagros para creer en la Anunciación. Su "Fiat" (Hágase) fue un grito de fe más poderoso que el del ciego, dicho en el silencio de Nazaret. Ella, como Santa Isabel de Hungría, "vio" con los ojos de la fe al Salvador en su vientre y en los pobres. María es la que nos enseña a escuchar el "paso de Dios" y a clamar con confianza. María nos enseña a..: A gritar con fe, aunque la "multitud" (nuestras dudas, el mundo) nos mande a callar. A tener claro qué le pedimos a Dios: no solo "limosnas", sino una verdadera conversión ("ver"). A usar la "vista" de la fe para seguir a Jesús y glorificar a Dios en nuestro camino.
🎯 En Tu Vida Personal
- Identifica tu «ceguera» (un pecado, un rencor, una falta de fe). Atrévete a «gritarle» a Jesús hoy pidiendo sanación
- No dejes que las voces que te mandan a callar (la vergüenza, la pereza) te impidan acercarte a la Confesión o a la Eucaristía
- Cuando reces, sé específico como el ciego. Dile a Jesús exactamente: «¿Qué quieres que haga por ti?
🎯 En Tu Familia
Sean una familia que «grita» (reza) junta, especialmente cuando la multitud (el activismo) les dice que no hay tiempo.
Ayuden a sus hijos a «ver» a Jesús, no solo a «oír» hablar de Él. Que su fe sea un encuentro personal.
Sigan el ejemplo de Santa Isabel de Hungría: busquen a un «ciego» (un necesitado) cerca de ustedes y llévenle la luz de la caridad.
🎯 En Tu Comunidad
Sé una voz que clama la verdad de Cristo, aunque la comunidad te «mande a callar» o te tilde de anticuado.
No seas parte de la «multitud» que reprime la fe de los demás. Sé tú quien los acerca a Jesús.
Glorifica a Dios públicamente por las maravillas que ha hecho en ti. Tu testimonio puede hacer que otros alaben a Dios.
Oración del Día
Señor Jesús,
Hijo de David, tantas veces paso por la vida como el ciego de Jericó, sentado al borde del camino, ciego a tu presencia y mendigando limosnas de felicidad pasajera. Hoy oigo que estás pasando. Despierta mi fe. Dame la fuerza para gritar más fuerte que mis dudas y que las voces que me mandan a callar: «¡Ten compasión de mí!». Que, como Santa Isabel de Hungría, te vea en los pobres. Y que, por intercesión de la Virgen María, mi Madre, me concedas la gracia que tanto necesito: «Señor, que recobre la vista». Que mi fe me salve, para poder seguirte glorificándote todos los días de mi vida.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén..
💫 Reflexión Personal
¿Cuál es la "ceguera" principal en mi vida que necesito que Jesús sane?
💫 Espejo del Alma
¿Qué o quién es la "multitud" que intenta callar mi oración o mi fe?
Viviendo la Fe.
¿Si Jesús se parara frente a mí hoy y me preguntara "¿Qué quieres que haga por ti?", ¿qué le respondería con total honestidad?
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